Hoy voy a hablarte de dos que buscan casa.
No tienen ahorros, ni ingresos, ni reciben paguitas de ningún tipo.
Pero en este caso concreto no es ningún problema, pues aportan tanto en el hogar que lo compensan con creces.
¿Qué aportan?
Aportan compañia, seguridad, alegría, salud y amor.
Mucho amor.
Que en estos tiempos no es poca cosa.
Si estás un poco perdido y no entiendes de que va esto, no te preocupes, que te lo explico en detalle.
Al lio.
Hace unas semanas murió mi tío.
Mi tio vivía solo en uno de los pueblos mas fríos de España.
Bueno, solo solo, no.
Vivía con sus dos perritas, Samer y Zara.
Samer y Zara, aunque no se parecen mucho, son madre e hija.
Samer tiene casi 4 años y Zara, que ha salido al padre, 1 y medio.
Esta de arriba es Zara, la hija.
Y esta de abajo es Samer, la madre.
Son perras muy sencillas, de esas que solo necesitan agua, comida y un dueño que las quiera.
Es decir, que no hace falta que les pongas vestiditos de colorines, ni que las lleves en brazos por los centros comerciales.
Si lo quieres hacer, perfecto, ellas encantadas.
Pero no es necesario.
Estan bien educadas, son obedientes y la mayor parte del tiempo están a su aire, sin molestar, independientes.
Eso si, cuando te sientas a su lado son las mas cariñosas del mundo y haran lo que sea para que las acaricies un ratito.
Pero sin duda alguna, su mayor debilidad son los mas pequeños.
Los niños.
Cuando hay niños en casa se transforman, no se separan de ellos y estan super atentas para que no les pase nada.
Siempre dispuestas a cuidarlos y a jugar con ellos.
En fin.
Por las tristes circunstancias de la vida estas dos preciosidades ahora buscan un nuevo dueño.
Ellas te necesitan.
Y tú las necesitas a ellas.
Escribeme y te cuento como quedarte con estas inquilinas tan especiales.